La ventana de tres horas

| by Eric P. Martin | August 21, 2007
El sonido de la voz de radio del anfitrión de la demostración me despierta rutinariamente en 5:00 cada mañana. Me siento que es mucho mejor que el alternativa. Un sonido que señala de la perforación que mi fabricante del reloj ofrece. Puede ser que ponga allí en la cama, llevando un momento el sueño de una vida mucho mejor. El Oh cómo quisiera despertar, va a activar para 5 millas, vuelta a casa, toma una ducha caliente, come el desayuno mientras que lee el papel de mañana, y después gira la televisión al reloj las noticias de la mañana. Luego, caminaría encima a mi escritorio, giraría mi computadora de computadora portátil e iría a trabajar. Sí, amaría trabajar de hogar. Pero pronto, mi anunciador de la mañana me recuerda el tiempo. Mi sueño se descolora lejos y ruedo fuera de cama para comenzar mi ritual de conseguir listo para mi hora conmutar a mi J.O.B.


Pues monto el centro de la ciudad del autobús, tomo una mirada fuera de la ventana del autobús (si soy afortunado conseguir un asiento de la ventana) y miro a millones de americanos que conducen en tráfico, acometiendo para conseguir a su cúbico corporativo. He mirado esta visión tan muchas veces sobre los años que me siento como la cuenta Murray en la película “día de Groundhog.” Apenas quisiera que este cuadro parara.


¿Se está escapando qué se parece como una oración de la prisión? Creo que hay. Y no ha habido un rato mejor en la historia para los americanos de romperse libremente de los grillos corporativos que ahora. Con el número creciente de la gente que gana una vida en el país con un negocio del Internet, las esperanzas realmente se parecen vivas. Desafortunadamente, hay solamente una ventana de tres horas de la oportunidad de hacer que sucede.


Después de que venga a casa de trabajo, hago que una opción a cualquiera continúe mi rutina normal. Comprobar mi email, cocinar la cena, girar la televisión, hablar con un amigo, pasar una hora hablando con mi novia, y antes de que la sepas, es bedtime para Bonzo. Y entonces, mirar adelante a despertar otra vez la mañana próxima para oír la voz de mi anunciador preferido.


Ésta ha sido la rutina por veinte años. No me pienso estómago de la poder otros veinte años de mi patrón que me da dos días para gozar de vida. Estoy cavando tan mi ruta de escape hacia fuera con la ventana de tres horas para crear mi negocio basado casero. ¿No me ensamblarás?

Article Source: http://www.articleset.com



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Eric P. Martin is an aspiring writer and part-time college student. He's also an independent distributor of BookWise. To learn more about BookWise, visit http://www.wealthyreading.com. » Read more articles by Eric P. Martin
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