No te habría dado ese estilo
| by Debbie Friedman | February 27, 2006
Sentándose en una silla del salón de la belleza para el segundo día en una fila, mi abierto casi caída de la boca mientras que el dueño comenzó a explicar porqué la persona que había cortado mi pelo que el día antes me dejó abajo. Había explicado mis deseos claramente, yo pensé: No deseé explosiones, un pelo más largo (incluso que explica que lo dejara crecer hacia fuera por dos meses del corte pasado), ninguna tapa de los oídos, y ninguna mirada del muchacho. Había traído los cuadros (tres de ellos!) para demostrar a corte que me había sentido el más cómodo con sobre mi vida. Había estado en esta silla antes y sabía los peligros. En una breve sesión del corte he resultado parecer un muchacho demasiadas veces. Esperé que este vez fuera diferente. Vendría preparado.
Pero no, el dueño explicado. Fueron entrenados en su salón para hacer los estilos actualizados, estilos no anticuados. Él nunca me daría esas explosiones que fueron a mi frente. Él nunca cortaría mi pelo en ese estilo que deseé. No, el estilo que usaba en mi cabeza era artístico perfecto. Él era diciéndome que que no podría ser “yo” de mi visión, de que yo no podría ser quién deseé para ser. ¡Él fijaba las limitaciones para mí y me decía que necesitara ser quiénes él quisiera que fuera!
Mi frustración y cólera eran intensas hasta que conseguí en tacto con la lección ser aprendido. La gente pudo oír a veces, pero no escuchar, mí. Poblar, a pesar de mis mejores tentativas, puede rechazar honrar y respetarme. Puede ser que sepa lo que deseo, yo puede ser que pueda comunicar mis deseos claramente, puede ser que incluso tenga fotos a la demostración de mis expectativas, pero si la persona que estoy hablando con decido entonces no escuchar yo soy impotente. Es importante que se cerciore de que qué he comunicado se está escuchando, no apenas oído, y - más importantemente que me respetarán y serán honrado.
He intentado ser lo que quisiera la gente que fuera - los padres, mis maridos, en-leyes, jefes, colegas, incluso alguna gente a que llamé “amigo” por una época. ¡Intentando por favor a ella, hacer te la sensación cómoda, hacerte la sensación en la facilidad, e intentar en última instancia no brillar disminuyó solamente mi sentido del uno mismo! ¡Nunca se trabaja!!! Todas esas épocas cuando me sentía tuvieron que ser lo que quisiera la gente que fuera y en el proceso que negaba mismo y cuáles son importantes para mí. Ocultando en miedo de no ser aceptado, de ser rechazado, o por lo menos no siendo “bastante bueno”. Todos adelante, apenas deseando ser amaron, apreciado y aceptado.
La lección que aprendí era que él importante que me expreso, y tomo la responsabilidad de mis acciones y de expresar mis necesidades. Pero es importante, también, que me cercioro de que me esté comunicando con la gente que elige escuchar. Gente que no es así que envuelto para arriba en su propio sentido de la importancia, su propio ego, de valorar quién soy, de honrarme, y de confiar en que sé lo que quisiera que mi vida pareciera. Poblar quién honrará mis decisiones y desea - aunque son diferentes de su visión - y permitirá que sea quiénes soy.
Si no consigo lo que deseo, es aceptable dejó a gente conocer y permitir que al dueño pase una media-hora de su tiempo que ajusta mi pelo de modo que la parte posteriora sea uniforme. No quisiera que ni no necesito la gente me dijera que sea, que debo ser, qué debo parecer, para resolver su propia agenda personal. Es aceptable ser yo, amar mi estilo personal y honrarse.
Y si eligen no escuchar, es aceptable moverse encendido algún otro. Aprendí que, la vez próxima, pediré que el estilista me diga lo que haría he/she con mi pelo para cerciorarse de él honrará mis deseos. Aprendí que nadie cortará mi pelo otra vez a menos que.
Pero no, el dueño explicado. Fueron entrenados en su salón para hacer los estilos actualizados, estilos no anticuados. Él nunca me daría esas explosiones que fueron a mi frente. Él nunca cortaría mi pelo en ese estilo que deseé. No, el estilo que usaba en mi cabeza era artístico perfecto. Él era diciéndome que que no podría ser “yo” de mi visión, de que yo no podría ser quién deseé para ser. ¡Él fijaba las limitaciones para mí y me decía que necesitara ser quiénes él quisiera que fuera!
Mi frustración y cólera eran intensas hasta que conseguí en tacto con la lección ser aprendido. La gente pudo oír a veces, pero no escuchar, mí. Poblar, a pesar de mis mejores tentativas, puede rechazar honrar y respetarme. Puede ser que sepa lo que deseo, yo puede ser que pueda comunicar mis deseos claramente, puede ser que incluso tenga fotos a la demostración de mis expectativas, pero si la persona que estoy hablando con decido entonces no escuchar yo soy impotente. Es importante que se cerciore de que qué he comunicado se está escuchando, no apenas oído, y - más importantemente que me respetarán y serán honrado.
He intentado ser lo que quisiera la gente que fuera - los padres, mis maridos, en-leyes, jefes, colegas, incluso alguna gente a que llamé “amigo” por una época. ¡Intentando por favor a ella, hacer te la sensación cómoda, hacerte la sensación en la facilidad, e intentar en última instancia no brillar disminuyó solamente mi sentido del uno mismo! ¡Nunca se trabaja!!! Todas esas épocas cuando me sentía tuvieron que ser lo que quisiera la gente que fuera y en el proceso que negaba mismo y cuáles son importantes para mí. Ocultando en miedo de no ser aceptado, de ser rechazado, o por lo menos no siendo “bastante bueno”. Todos adelante, apenas deseando ser amaron, apreciado y aceptado.
La lección que aprendí era que él importante que me expreso, y tomo la responsabilidad de mis acciones y de expresar mis necesidades. Pero es importante, también, que me cercioro de que me esté comunicando con la gente que elige escuchar. Gente que no es así que envuelto para arriba en su propio sentido de la importancia, su propio ego, de valorar quién soy, de honrarme, y de confiar en que sé lo que quisiera que mi vida pareciera. Poblar quién honrará mis decisiones y desea - aunque son diferentes de su visión - y permitirá que sea quiénes soy.
Si no consigo lo que deseo, es aceptable dejó a gente conocer y permitir que al dueño pase una media-hora de su tiempo que ajusta mi pelo de modo que la parte posteriora sea uniforme. No quisiera que ni no necesito la gente me dijera que sea, que debo ser, qué debo parecer, para resolver su propia agenda personal. Es aceptable ser yo, amar mi estilo personal y honrarse.
Y si eligen no escuchar, es aceptable moverse encendido algún otro. Aprendí que, la vez próxima, pediré que el estilista me diga lo que haría he/she con mi pelo para cerciorarse de él honrará mis deseos. Aprendí que nadie cortará mi pelo otra vez a menos que.
Article Source: http://www.articleset.com

You are welcome to publish or reprint this article free of charge, provided:
- you include the entire article, unchanged, including the "About The Author" box
- all hyperlinks remain active, including the bottom ArticleSet.com link (does not apply to print publications)
- you agree not to hold the authors nor ArticleSet.com liable for any loss profits, expenses, or any other damages resulting from the use or misuse of articles published on this website