Porqué una mujer identifica con el hombre de la crisis de la mitad de la vida

| by Nicolette Beard | December 19, 2005
Experimenté mi propia crisis de la mitad de la vida en 33 y por los 15 años próximos transitioned de empresario al estudiante de universidad al helpmate y al casero al empresario a los parados a empleado a los parados a las ventas comisionadas a empleado a los parados a AHORA. ¡Absolutamente una ruta indirecta!

Un plan ayuda sí, pero a veces resolviendo nuestras tomas del futuro un salto de la fe. Comencé un blog como salto de la fe, y deseé un cambio de carrera. ¿Sabía para un hecho de que había millares de hombres que pudieron beneficiar de mi experiencia en los fosos? No, pero mis sentidos me dijo que muchos hombres desearan que los entendían mejor. Entienden mal, carecen la ayuda para sus decisiones, y van inadvertidos a los hombres a menudo para sus contribuciones a la familia y a la comunidad.

Cuando I “se retiró” del mundo de publicidad, recordé pensar, “ahora yo sé porqué los hombres mueren después de que se retiren.” Perdí mis amarraduras. Aun cuando el cierre de mi negocio era una decisión consciente, yo era así que identificado con un mundo rápido-establecido el paso, competitivo que perdí mi sentido del uno mismo.

Cinco años más tarde, lancé pequeño-presiono a compañía que publicaba y pensé que finalmente había encontrado mi llamar. Esa empresa abortó apenas en el cusp de la exposición nacional importante. Me tomó cuatro años y una interrupción mental para recuperarse.

Pero qué percibimos para ser la “interrupción” es a veces realmente una “brecha.”

Qué he aprendido es que no podemos controlar cualquier cosa. No puedo controlar una cosa.

Pensar por un momento de las manillas del chino; cuanto más difícilmente tiras, más fuertemente te atan. Igual es verdad con la confusión mental y emocional labrada de una interrupción. Cuando intentamos controlar nuestra vida, continuaremos embrollando adelante. En lugar, considerar la posibilidad que adaptándose a una nueva y que cambia realidad, claridad y dirección es la tuya para pedir.

Cuanto más difícilmente tiré de esas manillas, más firmemente me limitan a la vieja forma. No podría dejar para ir, hasta mis circunstancias de la vida me forcé a.

Los hombres no la tienen fácil en este mundo. Protegiendo y previendo tu familia, día adentro y día hacia fuera, no garner mucha atención de los medios. ¿Cómo proteges a tu familia contra el no visto? ¿Cómo proporcionas cuando la “vieja” economía renuncia en sus promesas? ¿O roba tu futuro financiero?

¿Estás tensionando y estás moliendo hacia fuera cada día sin extremo en vista?

Sé te sientes I (había sido whipsawed por los giros de la industria auto.) que me he sentido que ese las ansiedades interminables de la manera misma (de una madre.) y he encontrado que el sostener encendido no trabaja. Hoy es el único día que tenemos. Pasé todos que la energía y la emoción que lamentan de mi sino, sino yo no pueden decir que fue perdido.

Vine realizar que las cosas suceden en su propio tiempo. El lao-Tzu escribió, “esperando no es el esperar vacío.” Hay una cosa tal como la sincronización. Necesité adquirir herramientas más emocionales y las armas mentales que se prepararán para las batallas imprevistas.

Me olvidé de quiénes era durante algún tiempo, pero nunca paré el esforzarse y el alistarme.

Un día viene en la vida de cada buscador llamada la “noche oscura del alma.” No podemos medir cuánto tiempo esa voluntad del día dura. Eventfully emerges, y puedes decir con confianza y claridad: ¡Sé quiénes soy! Ese conocimiento te da el valor de actuar.

Dejado que ser tu ancla, no los “shoulds” de la sociedad o la expectativa de otras. Prever y proteger a tu familia al mejor de tu capacidad. Ése es todo se requiere que.

Article Source: http://www.articleset.com



About the Author

Nicolette Beard is a former editor, publisher and advertising executive. Currently, she provides insightful commentary on issues men face at mid-life through her blog, http://www.Man-o-pause.com. Hers is the only blog for men written from a woman's perspective. » Read more articles by Nicolette Beard
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