Un caso para el arte del papel secante
| by Mary Desaulniers | December 23, 2005
Hay los momentos en nuestro pasado que forman nuestra visión. Pasando a través de mis álbumes de foto de la niñez, cojo una ojeada de Ana en los grados tempranos, muchacha reservada que, si ella todavía estaba viva, no sepa incluso en el grado 4, ella señalaba la manera a la libertad de la expresión. Hay una lección aquí que viene en práctico para los padres y los abuelos.
Me he preguntado a menudo si vivió la vida de Ana pudo haber tomado una diversa vuelta la tenía ella los grados tempranos en los años 60 en que el bolígrafo, substituyendo la pluma estilográfica, dispensada por el uso de los papeles secantes de la tinta en escuela. Los niños de los años '50, aprendimos escribir el duro manera-con las plumas del acero-nibbed que sumergimos en potes de la tinta y que dieron vuelta invariable a la experiencia de la escritura en un fango-baño. Nos tomó meses para aprender el arte del compromiso: globs y manchas accidentales significados velocidad; si realmente desearas ahorrar tiempo, serías lejos más sabio jugar la tortuga.
Pero Ana no era ninguna tortuga. Su mente se movió más rápidamente que luz; ella calculaba una manera a Bali cuando nos todavía pegaron en el lector del grado 3; en el cuarto grado, cuando los de nosotros con más viejos hermanos eran Elvis excesivo todo agog, ella no podría encontrar nada más apasionado que impresiones japonesas.
Recuerdo a hermana Maria Michael, el profesor de la composición en el grado 4, que nos dijo que la escritura fuera un acto del dios y que el escritor verdadero encontraría su parte del godliness en la trinidad santa de la pluma, del papel y del papel secante. De los tres, el papel secante era el más imprescindible. “Porqué?” pedimos. La “buena escritura depende de la manera que controlas la tinta.” Había mucho otro que necesitó ser controlado también, según la hermana Maria Michael. El ensayo de Ana de la lectura en porqué ella tuvo gusto de los chocolates, hermana muy todavía se convirtió y angular. Ella miró con fijeza abajo en el niño, ella los ojos azules y el antedicho duro sus espectáculos. “Demasiados adjetivos,” ella se encajó a presión. “Demasiadas palabras!”
Cuando Ana la miraba, unmoved, hermana recuperó su pluma. La semilla dibujó una escritura de la línea rápida, fina Ana excesivo; el papel secante siguió; vino líneas más rojas, más palabras radicales lejos.
Miré Ana después de que ella volviera a su escritorio. Ella comenzó a escribir, dabbing el papel secante después de su pluma en la manera verdadera de Maria Michael de la hermana. Durante algún tiempo, se parecía como si Ana había aprendido su lección. Pero cuando miré con fijeza más de cerca sobre su hombro, noté que era el papel secante que absorbía su interés. Ella había goteado un punto en la esquina derecha superior de la hoja; ella pegó la semilla en el centro del punto y miró la oscuridad crecer; algunos detalles con la semilla y la mancha se convirtieron en un pedazo de chocolate, su centro que disolvía en un agujero. Fascinado, miré su trabajo más manchas en el papel absorbente y más lenguados hasta que el papel secante entero dio vuelta en una clase de suizo-queso del chocolate.
De su escritorio vinieron más hojas del papel secante. En vez de los agujeros, ella hizo las líneas este vez, la melaza oscura alinea casi la manera goteada y goteada de la araña a partir de una esquina al siguiente; ella se detuvo brevemente apenas bastante tiempo para espesar el estiramiento medio sin romper el flujo hasta que la hoja entera se entrecruzó con los tubos de longitudes y de anchuras que variaban y el papel secante sentado en su escritorio como una tela del chocolate.
Era una versión temprana del arte del papel secante, así que distintivo hizo que tu pelo está parado en extremo. Pero la hermana Maria Michael no podría ver absolutamente eso.
“Cuáles en la tierra son tú que hace?” ella pidió, aterró, mirando fijamente los papeles secantes en el escritorio de Ana. La muchacha soportó su hoja terminada pasada; era una obra maestra, integrada enteramente por líneas, densamente y fino, derecho y la radiación ondulada de un campo de los centros del chocolate, tales que cuando mirabas el conjunto, podrías sentir una cambio en equilibrio, como si te absorbían en el grueso de cosas.
“Señora joven,” dijo a hermana, rompiendo el silencio. “Piensas que el dios nos pensó para utilizar papeles secantes de este modo?” La cara de Ana cayó. “Piensas que el dios habría aprobado de esto?”
“No,” dijo Ana eventual.
“Porqué no?”
“No pienso que él tiene gusto de los chocolates.”
Ana salió de la escuela después del grado 6. No nos permanecimos en contacto y casi me había olvidado de ella hasta años más adelante, cuando moví de un tirón con una “historia enorme y brillante del arte moderno” y era mediados de-pista parada al lado de Pollock de Jackson; había en sus cortinas ineludibles del trabajo del papel secante de Ana.
Expressionism-lo llamaron.
De alguna manera, me sentía justificado.
Copyright Maria 2005 Desaulniers
Me he preguntado a menudo si vivió la vida de Ana pudo haber tomado una diversa vuelta la tenía ella los grados tempranos en los años 60 en que el bolígrafo, substituyendo la pluma estilográfica, dispensada por el uso de los papeles secantes de la tinta en escuela. Los niños de los años '50, aprendimos escribir el duro manera-con las plumas del acero-nibbed que sumergimos en potes de la tinta y que dieron vuelta invariable a la experiencia de la escritura en un fango-baño. Nos tomó meses para aprender el arte del compromiso: globs y manchas accidentales significados velocidad; si realmente desearas ahorrar tiempo, serías lejos más sabio jugar la tortuga.
Pero Ana no era ninguna tortuga. Su mente se movió más rápidamente que luz; ella calculaba una manera a Bali cuando nos todavía pegaron en el lector del grado 3; en el cuarto grado, cuando los de nosotros con más viejos hermanos eran Elvis excesivo todo agog, ella no podría encontrar nada más apasionado que impresiones japonesas.
Recuerdo a hermana Maria Michael, el profesor de la composición en el grado 4, que nos dijo que la escritura fuera un acto del dios y que el escritor verdadero encontraría su parte del godliness en la trinidad santa de la pluma, del papel y del papel secante. De los tres, el papel secante era el más imprescindible. “Porqué?” pedimos. La “buena escritura depende de la manera que controlas la tinta.” Había mucho otro que necesitó ser controlado también, según la hermana Maria Michael. El ensayo de Ana de la lectura en porqué ella tuvo gusto de los chocolates, hermana muy todavía se convirtió y angular. Ella miró con fijeza abajo en el niño, ella los ojos azules y el antedicho duro sus espectáculos. “Demasiados adjetivos,” ella se encajó a presión. “Demasiadas palabras!”
Cuando Ana la miraba, unmoved, hermana recuperó su pluma. La semilla dibujó una escritura de la línea rápida, fina Ana excesivo; el papel secante siguió; vino líneas más rojas, más palabras radicales lejos.
Miré Ana después de que ella volviera a su escritorio. Ella comenzó a escribir, dabbing el papel secante después de su pluma en la manera verdadera de Maria Michael de la hermana. Durante algún tiempo, se parecía como si Ana había aprendido su lección. Pero cuando miré con fijeza más de cerca sobre su hombro, noté que era el papel secante que absorbía su interés. Ella había goteado un punto en la esquina derecha superior de la hoja; ella pegó la semilla en el centro del punto y miró la oscuridad crecer; algunos detalles con la semilla y la mancha se convirtieron en un pedazo de chocolate, su centro que disolvía en un agujero. Fascinado, miré su trabajo más manchas en el papel absorbente y más lenguados hasta que el papel secante entero dio vuelta en una clase de suizo-queso del chocolate.
De su escritorio vinieron más hojas del papel secante. En vez de los agujeros, ella hizo las líneas este vez, la melaza oscura alinea casi la manera goteada y goteada de la araña a partir de una esquina al siguiente; ella se detuvo brevemente apenas bastante tiempo para espesar el estiramiento medio sin romper el flujo hasta que la hoja entera se entrecruzó con los tubos de longitudes y de anchuras que variaban y el papel secante sentado en su escritorio como una tela del chocolate.
Era una versión temprana del arte del papel secante, así que distintivo hizo que tu pelo está parado en extremo. Pero la hermana Maria Michael no podría ver absolutamente eso.
“Cuáles en la tierra son tú que hace?” ella pidió, aterró, mirando fijamente los papeles secantes en el escritorio de Ana. La muchacha soportó su hoja terminada pasada; era una obra maestra, integrada enteramente por líneas, densamente y fino, derecho y la radiación ondulada de un campo de los centros del chocolate, tales que cuando mirabas el conjunto, podrías sentir una cambio en equilibrio, como si te absorbían en el grueso de cosas.
“Señora joven,” dijo a hermana, rompiendo el silencio. “Piensas que el dios nos pensó para utilizar papeles secantes de este modo?” La cara de Ana cayó. “Piensas que el dios habría aprobado de esto?”
“No,” dijo Ana eventual.
“Porqué no?”
“No pienso que él tiene gusto de los chocolates.”
Ana salió de la escuela después del grado 6. No nos permanecimos en contacto y casi me había olvidado de ella hasta años más adelante, cuando moví de un tirón con una “historia enorme y brillante del arte moderno” y era mediados de-pista parada al lado de Pollock de Jackson; había en sus cortinas ineludibles del trabajo del papel secante de Ana.
Expressionism-lo llamaron.
De alguna manera, me sentía justificado.
Copyright Maria 2005 Desaulniers
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